Por fín pueden ver aquí el Teaser Trailer de Los Cronocrímenes. En esa misma página, hasta nuevo aviso irá apareciendo información acerca de la película en forma de confesiones y disgresiones (posteo una vez cada dos días así que tarde o temprano diré algo vergonzoso). En la página oficial de la película www.loscronocrimenes.com habrá actualizaciones.

Todavía no tenemos fecha de estreno y ya la estamos liando.

Making of de Los Cronocrímenes.

Pinchen aquí, y si creen que se han enterado de más cosas de las que querían enterarse, pues qué quieren que le haga.

Anticipando las ansias que la mayoría de ustedes tendrían por estas fechas de ver una historia enloquecida con paradojas temporales y giros insospechados, colaboré de nuevo con el emporio Qué vida más triste, concretamente en los capítulos de los pasados 13 y 17 de diciembre (véalos por ese orden). Les doy una pista de qué tienen estos episodios en común con Los Cronocrímenes: Un viaje a un pasado reciente tampoco es un problema tan grave como lo pintan ¿No? Para que todo vuelva a su estado normal tan sólo hay que… esperar.

Tampoco puedo dejar de recomendar que vayan a ver Deja Vu, de Tony Scott. No, no la he visto (Algún día explicaré que como espectador estoy muerto y enterrado) pero más de una persona lúcida me ha explicado que es lo suficientemente loca como para satisfacer alguna que otra necesidad.

También pueden echar un vistazo en DVD y meterse un chute con esas películas que tantas veces hemos mencionado. Es muy curioso (y un poco chusquete, aviso) el ejemplo de Retroactive de Louis Morneau, una película que un gilipollas me acusa de plagiar en IMDB. No se la pierdan.

Aunque, si quieren descubrir mis plagios tendrán que currárselo mucho más que el cinefilillo de tres al cuarto: Ahora se pueden encontrar las novelas mas locas de Robert Heinleim y Gaston Leroux (de este último a punto de saldo o saldadas ya). Estos dos autores son de los que aparecen y desaparecen y no vuelven a aparecer hasta dentro de media década, así que aprovechen el momento

La fecha de estreno

Es tan halagador que cuando me meto a la cama por la noche me da vergüenza no ponerme más colorado: Es la pregunta que más veces me han hecho últimamente en torno a la película, que cuándo se estrena. Siempre doy la misma respuesta insatisfactoria. Y como por escrito es un pelín menos insatisfactorio que de palabra (por eso de que por escrito ves que al menos la otra persona se ha molestado en poner tildes) se lo digo por aquí:

Lo ideal sería que Los Cronocrímenes se estrenase como muy tarde en verano del 2007. Es lo que nuestro ritmo interno sugiere. Pero la verdad es que no depende de mí. Ni de las personas de las que dependo. Depende de seres humanos que echan firmas en sótanos en los que a mí no me dejan entrar. Soy poco paciente, y eso lo saben los amigos a los que insisto para que vean premontajes sin música, ni efectos especiales ni risas enlatadas. Pero en esta ocasión mi paciencia se va a tener que poner a prueba. Al menos consuélense: Sus ganas de ver la película no son mayores que mis ganas de ver qué cara ponen cuando me pongo de rodillas y le digo a Karra que… Ay, Dios.

De culto y cuesta abajo

Tras el último post, en el que desnudo mis miedos y fragilidades (quéjense, pero directores de cine seguros de sí mismos hay a patadas) me pongo chulo: Hemos montado cuarenta y pico minutos, y la película va como un cañón. Qué demonios: El primer WOW! es en el minuto ocho. Y a partir de ahí, huida hacia adelante.

Les voy a

hacer otra confesión: Yo leo crítica. Crítica de cine, vamos. Nunca he articulado un discurso en contra de la crítica como género. Y en las conversaciones jamás he exclamado una frase que empezase por un “Los críticos…”. En parte porque, al odiar a unos y amar a otros, me cuesta imaginar un saco en el que meterles a todos. Y no me pregunten a quiénes pertenecen a qué grupo, porque responder sería de muy mala educación.

Hace días, leí en un blog (sigo teniendo buena educación en este párrafo, asi que no lo linko) una crítica de The Backwoods, la enorme película de Koldo Serra. El autor reprochaba que, en un momento dado, el paisaje soleado pasase a la lluvia torrencial con tanta rapidez, y le echaba la culpa al editor. Que es como echarle la culpa al actor del color de su camisa. Los motivos por los cuales en algunas películas el tiempo no acompaña tienen que ver con no tener un presupuesto descomunal que te permita repetir días de rodaje o retocar secuencias digitalmente. Lo grave, en cualquier caso, no es que este bloguero no sepa cuáles son las causas de qué. Lo grave es la cantidad de veces que se ha comido sol con lluvia en miles de películas y o no le ha importado o no se ha enterado. Pero supongo que Koldo, y yo, y tantos que conseguimos hacer películas cerca de su casa, señora, tenemos que asumir que en ciertos contextos cerca de su casa, señora, se nos mire con la lupa de los domingos.

Oh, diablos, estoy lloriqueando. Cambio de tercio: La verdad es que la crítica respecto a la continuidad atmosférica en una película es algo muy poco frecuente. Lo normal es que usted lea la “Dirigido Por” o la “Fotogramas” y que las valoraciones se hallen en un nivel muy distinto. Que las cuestiones de dirijan al conjunto de la película, su rumbo emocional, ideológico, político, su ambición artística, su atrevimiento intelectual, el valor de su SIGNIFICADO, la necesidad de su propuesta en la segunda mitad de la primera década del siglo veintiuno.

En otras palabras, dimensiones de tu obra a años luz de tu consciencia en un rodaje, en el que examinas unos papeles y descubres que en vez de quince planos sólo podrás rodar tres y que tendrás que reducir dos páginas de guión a un tercio porque se ha jodido el coche del protagonista y mañana se acaba el alquiler de la finca. Vuelves al hotel y lees en tu revista de cine favorita: “La Dalia Negra no es consecuente con su lógica interna y abandona el juego referencial en pos de una fallida búsqueda de equilibrios” y te miras en el espejo y dices “¿Qué cojones van a decir de mi película? ¡Yo sólo sé que si llueve mañana me joden vivo!”. Y en ese momento echas de menos al bloguero patán que se queja de que hace sol y al rato diluvia. Al menos a ese sabes de antemano que le has defraudado. Oh, diablos, estoy lloriqueando.

Como el tío de “Despertares”

¿Toallero eléctrico? ¿Seca- toallas? ¿Estufa vertical? No sé cómo se llama ese objeto que hay en los baños de algunas habitaciones de hotel. Mi habitación todo este tiempo tenía uno. Una mañana lo dejé encendido sin darme cuenta. Al salír de la ducha me apoyé en él y me quemé el brazo. Tres siniestras ronchas negras que hubo que maquillar durante toda mi presencia como actor en la película. Lo más sorprendente ha sido darme cuenta, pasado todo, de que las heridas no me dolieron en absoluto. Y no soy de esas personas que se burlan del dolor ¡No, ese es Biaffra!

A mis compañeros veteranos no les pareció tan extraordinario. Cuando ruedas te encuentras en un estado de continua segregación de adrenalina, tu cuerpo está en permanente estado de alarma y tus defensas levantan barricadas. Como actor y director desarrollas una capacidad de intuición para saber qué careto tenías al entrar por esa puerta hace un mes a las tres de la tarde, con el fin de reproducirlo cuando tienes que salir por esa otra esta noche a las cinco de la madrugada. No te cuesta trasnochar ni madrugar. No tienes especial hambre. Pierdes el sentido del tiempo. Sabes qué hora es la del almuerzo y cuál la de la cena porque viene alguien con un walkie en la mano y te lo dice. Te vuelves extremadamente sensible al alcohol. Y resistente a las quemaduras, golpes, agujetas y bofetones. Supongo que es uno de esos casos de post-cansancio que viven los personajes de las novelas de Palahnuik.

Ya me lo advirtieron: El rodaje ha terminado y mi cuerpo y cabeza han pedido vacaciones. Vamos, que estoy para el arrastre. Tengo la voluntad hecha añicos y me duele la cabeza. Leo los comics que he dejado acumulados todos estos meses y no entiendo nada. Cuento un chiste y no tiene ni puta gracia. Espero que todo esto dure una semana lo más.

El rodaje ha terminado pero este blog continúa. Que sepan que, además del cansancio mental, uno de mis impedimentos para escribir aquí no ha sido la falta de inspiración, sino un “por dónde empiezo”. Seguiré contando qué estamos haciendo y les contaré chascarrillos en torno a la maniobra finiquitada y las venideras (más de la mitad). En cualquier caso ¿quieren que les resuelva alguna duda? ¿Tienen alguna curiosidad en todo a todo esto? Escríbanme preguntas, lo más concretas posibles, a soy@nachovigalondo.com, y, en cuanto resuelva el misterio que vincula la “O” con el canuto les contesto.

El joven se estremece

Este no es el primer rodaje en el que tanta gente acaba cantando Vampiresa Mujer ¿verdad, Pablo? Pero es el primero en el que se han juntado tantos fans previos de su autor. ¡Y el primero cuya última semana de rodaje pilla a metros de un concierto suyo!. Si esto no es una coincidencia cósmica, es que no hay. Pues eso, gente de Santander con buen gusto, les veo mañana.

Apocalipsis no, gracias!

Miguel Ángel Cárdenas, nuestro jefe de eléctricos, nos ha confesado que éste está siendo el rodaje más accidentado en el que ha estado en su vida. Entre su currículun se encuentra la película inacabada The man who killed Don Quixote.

La diferencia entre el rodaje de la película de Gilliam y Los Cronocrímenes es que, de momento, en el nuestro no ha sucedido ninguna desgracia terminal.

Quedan dos semanas de rodaje.

Por si acaso

Les aviso que en el flickr de Maican no sólo hay alguna foto tomada segundos antes de la tormenta, sino que además ya tienen a alta resolución las imágenes promocionales usadas en la rueda de prensa.

Plotter 04